{"id":483,"date":"2018-05-02T11:12:47","date_gmt":"2018-05-02T11:12:47","guid":{"rendered":"http:\/\/evamarcuschamer.wsisites.net\/?p=483"},"modified":"2018-05-10T13:37:43","modified_gmt":"2018-05-10T13:37:43","slug":"el-paso-del-tiempo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.evamarcuschamer.com\/es\/el-paso-del-tiempo\/","title":{"rendered":"El paso del tiempo"},"content":{"rendered":"<p>\u00bfEs la capacidad del ser humano para la destrucci\u00f3n  proporcional a su capacidad para vivir? \u00bfDe d\u00f3nde viene esa fuerza destructiva? \u00bfEs igual en todos, o es diferente?, \u00bfes primaria o secundaria?, \u00bfinnata o adquirida?  En este art\u00edculo intentar\u00e9 resumir algunas de las formas de pensar psicoanal\u00edticamente la destructividad, la muerte, la agresi\u00f3n y el sadismo y su relaci\u00f3n con el medio ambiente.<\/p>\n<p>Freud, el padre del psicoan\u00e1lisis, pens\u00f3 al aparato ps\u00edquico o la mente como un espacio virtual que contiene fuerzas internas inconscientes que se oponen entre s\u00ed. Las llam\u00f3, pulsiones de vida o Eros y pulsiones de Muerte.<br \/>\nLas  pulsiones sexuales y de autoconservaci\u00f3n, agrupadas en la pulsi\u00f3n de Vida o Eros, est\u00e1n consagradas a la obtenci\u00f3n de placer. Ejemplos de ella son comer, defecar, hacer el amor, beber, estar limpio, besar, acariciar, so\u00f1ar, imaginar. La mente, dice Freud, est\u00e1 dise\u00f1ada para evitar el dolor y buscar el placer, es as\u00ed como alcanza la homeostasis o el equilibrio. Veamos pues a las pulsiones como una fuerza biol\u00f3gica interna que nos lleva a reproducirnos y a sobrevivir.  Mientras que la pulsi\u00f3n de muerte, tambi\u00e9n llamada por Freud, tendencia destructiva, se ve exigida a repetir situaciones dolorosas. Es una tendencia universal del ser humano  hacia el conflicto y la desintegraci\u00f3n. Estas excitaciones internas destructivas tambi\u00e9n llamadas masoquismo, se vuelcan hacia afuera en un segundo tiempo y se torna en sadismo.<br \/>\nPor lo tanto, nacemos con un masoquismo innato, que significa obtener placer de lo doloroso, eso ser\u00eda lo primario. Y en un segundo tiempo, ese masoquismo se proyecta al exterior convertido en sadismo. Para Freud, como consecuencia de lo constitucional o heredado, la persona nace con cantidades particulares de esta energ\u00eda pulsional. Esa diferencia de grados es lo que determina la patolog\u00eda y la capacidad de vivir con m\u00e1s o menos conflicto. Pues a m\u00e1s pulsi\u00f3n de muerte, m\u00e1s compulsi\u00f3n a la repetici\u00f3n y m\u00e1s desequilibrio emocional.<br \/>\nAs\u00ed, para Freud el hombre nace con pulsiones de vida y de muerte. Las de vida nos llevan a enamorarnos para reproducirnos; las de muerte, se oponen a la vida, demandan su disoluci\u00f3n y es silenciosa. Las pulsiones de vida y de muerte yacen mezcladas al interior de la psique, cuando se desmezclan pierden su car\u00e1cter estabilizador. La patolog\u00eda es consecuencia de una mayor cantidad de fuerza destructiva en el interior del organismo.<br \/>\nEntender esta met\u00e1fora requiere ser pensada desde el punto de vista econ\u00f3mico, donde una fuerza interna empuja para la satisfacci\u00f3n y esta puede ser destructividad o reconstrucci\u00f3n. Originalmente Freud describi\u00f3 la pulsi\u00f3n de muerte como una forma de compulsi\u00f3n a la repetici\u00f3n, es esta fuerza interna la que nos lleva a los seres humanos a tropezar con la misma piedra un millar de veces. As\u00ed es, nos enamoramos de personas muy similares aun cuando este haya sido el m\u00e1s grave error de nuestra vida. Y no en todos los casos, es porque caprichosamente queremos sufrir, sino que hay que recordar que estas fuerzas internas son inconscientes. Solo nos damos cuenta de ellas cuando pasamos por un proceso de reflexi\u00f3n o de psicoan\u00e1lisis.<br \/>\nResumiendo, las pulsiones son fuerzas internas que buscan su satisfacci\u00f3n, pero hay algo m\u00e1s all\u00e1 del principio de placer que es la compulsi\u00f3n a la repetici\u00f3n. Para Freud la pulsi\u00f3n de muerte es cl\u00ednicamente silenciosa; aunque es silenciosa en cuanto a la ansiedad y el dolor que provienen del deseo de vivir. Dolor es vida. Olvido es la muerte.<br \/>\nAlrededor de 1930, Melanie Klein, psicoanalista cuyas aportaciones fueron decisivas para ampliar algunos conceptos delineados por Freud, encontr\u00f3 muy poderoso el concepto de Pulsi\u00f3n de Muerte para solucionar sus grandes problemas cl\u00ednicos. Tom\u00f3 el concepto de Freud de Pulsi\u00f3n de Muerte y postul\u00f3 que \u00e9sta no era silenciosa. Al contrario, para Melanie Klein, la pulsi\u00f3n de muerte tiene manifestaciones cl\u00ednicas profundas que son muy visibles y que forman parte del supery\u00f3 s\u00e1dico. El supery\u00f3 es por lo tanto, la manifestaci\u00f3n innata de la pulsi\u00f3n de muerte operando como destructividad hacia la persona misma. Es importante afirmar que no todos los psicoanalistas estuvieron de acuerdo con esta postura cl\u00ednica. Hay quienes siguen pensando que la pulsi\u00f3n de muerte es lo que desliga, desune, lleva a la extinci\u00f3n de manera silenciosa; mientras que los postkleinianos piensan que nacemos con ella, y la expresamos como una forma de auto destructividad.<br \/>\nPara Klein la pulsi\u00f3n de vida busca satisfacer sus necesidades y para ello requieren de un objeto que le ayude a este prop\u00f3sito. Eros busca el amor en un objeto. La pulsi\u00f3n de muerte, supone la fuerza para aniquilar la necesidad o la percepci\u00f3n de ella.  Esta \u00faltima se manifiesta como destructividad contra uno mismo, pero como todo lo interno doloroso es intolerable dentro de nuestra mente es mandatorio proyectarlo en los dem\u00e1s. De este mecanismo provienen los pensamientos paranoides del  mundo lleno de gente que nos quiere da\u00f1ar: un mundo amenazante y peligroso. Por supuesto que hay una salida mejor a estas pulsiones destructivas y es cuando damos cuenta de ellas, las pensamos, las toleramos y nos hacemos cargo de nuestra propia destructividad comprendi\u00e9ndola y en el mejor de los casos transform\u00e1ndola. Un ejemplo de este caso puede ser la mujer que est\u00e1 enojada porque tuvo un d\u00eda laboral muy frustrante y en lugar de proyectarlo, es decir, descargarlo a gritos con sus hijos o sus colegas, se detiene y toma un tiempo para reflexionar lo que le pas\u00f3 en su d\u00eda.<br \/>\nLas personas que tienen un exceso de fuerza destructiva dentro de ellos desconf\u00edan, temen, se sienten perseguidos, lastimados y v\u00edctimas de sus circunstancias. Otra forma de manifestarse es cuando el elemento destructivo se mezcla con la pulsi\u00f3n de vida y se convierte en rabia y agresi\u00f3n hacia el objeto. Tambi\u00e9n se manifiesta como un elemento interno que puede amenazar y destruir la percepci\u00f3n de s\u00ed mismo y\/o de los objetos. Todas estas manifestaciones de la pulsi\u00f3n de muerte son cl\u00ednicamente observables.<br \/>\nPero por si fuera esto poca carga que llevar mientras vivimos, en la naturaleza tambi\u00e9n podemos observar ambas fuerzas. La de vida: en el nacimiento de todos los seres vivos: la lluvia es necesaria para el crecimiento vegetal, el viento para la dispersi\u00f3n de las semillas y el polen, el sol es indispensable para la fotos\u00edntesis. Pero tambi\u00e9n hay elementos que parecen ofrecernos la otra cara de la moneda: la Tierra tiembla y se desgarra, el agua en exceso anega y ahoga todo, los tornados barren con lo que encuentran a su paso; las enfermedades que azotan a todos los seres vivos. Y el enigma de la muerte, para el cual no hemos hallado ning\u00fan alivio. Todo esto nos lleva de nuevo a la fragilidad propia de los mortales.<br \/>\nNacemos desvalidos creyendo que el trabajo y la cultura nos pueden salvar, pero frente a la fuerza de la naturaleza nos deja de nuevo en el mismo lugar de desamparo con el que nacemos.<br \/>\nEl desamparo innato es tan doloroso que para sobrevivir necesitamos contrarrestarlo con fantas\u00edas y pensamientos omnipotentes que nos sirven para que nuestro YO pueda desarrollarse. El desarrollo normal va llevando al ni\u00f1o a darse cuenta que no es un s\u00faper h\u00e9roe, que \u00e9l no creo el pecho o la botella tan solo por fantasearla y que no todos sus deseos se cumplen cual mago, viene un derrumbe narcisista que le sirve para adaptarse al mundo en el que naci\u00f3 y conocer las limitaciones que tenemos como seres humanos.  Cuando este desarrollo no sigue su curso hacia la tolerancia a la frustraci\u00f3n, la espera y el dolor, seguimos creando fantas\u00edas en nuestra mente de un mundo inagotable de recursos, hecho para nosotros, de manera que lo que no provoca satisfacci\u00f3n moment\u00e1nea se deshecha, no sirve. Hay muchos ejemplos de esto en la cultura posmoderna, donde la familia ya no es un valor sino una carga que supone compartir los bienes entre todos, donde una pareja es intercambiada por otra cuando se vuelve fea o no hace lo que queremos en el momento que queremos, o un joven abandona su carrera porque le parece un esfuerzo excesivo estudiar.<br \/>\nNo obstante pasar del sentimiento de omnipotencia que nos hace inmortales e infalibles es parte del desarrollo normal del ser humano, no todas las personas alcanzan este nivel de desarrollo. De ah\u00ed que sigan destruyendo el pasto por el que caminan, matando animales sin consideraci\u00f3n, desperdiciando agua, porque tienen la infantil certeza que nacieron como seres superiores de la Tierra y todo les est\u00e1 permitido. Y cual ni\u00f1os piensan que la naturaleza y sus favores son inagotables. A esto le aunamos la condici\u00f3n innata de creer que la muerte es de otros pero no de uno mismo, que nos lleva a hacer sin pensar las consecuencias.<br \/>\nEsto es parte de la pulsi\u00f3n de muerte que junto con la pulsi\u00f3n de vida  nos arrastra a ese descuido que tenemos por lo vivo y por nosotros mismos. De ah\u00ed que pensemos que el tiempo, la vida, los recursos emocionales e intelectuales que tenemos son inagotables, se dan por hecho y el futuro es un tiempo que muchos no pueden si quiera imaginar. Mientras no asumamos nuestra inmortalidad y la importancia del cuidado a lo otro como nuestro \u00fanico legado, es decir, como la herencia a las generaciones venideras, seguiremos destruyendo el mundo que nos rodea: sembrando m\u00e1s cemento que flores, regando m\u00e1s cenizas que agua.<br \/>\nEs un clich\u00e9 imaginar lo que har\u00edamos si fuera el \u00faltimo d\u00eda de nuestra vida porque esa fantas\u00eda no puede ser imaginada ya que en el inconsciente la muerte no existe. Sin embargo, si al menos pudi\u00e9ramos dar cuenta del paso del tiempo, del deterioro paulatino de nuestro cuerpo, de nuestras capacidades, de nuestra agilidad o agudeza, nos vincular\u00edamos de una manera distinta con nuestros semejantes. \u00bfO qu\u00e9 es lo que ustedes piensan?<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00bfEs la capacidad del ser humano para la destrucci\u00f3n proporcional a su capacidad para vivir? \u00bfDe d\u00f3nde viene esa fuerza destructiva? \u00bfEs igual en todos, o es diferente?, \u00bfes primaria o secundaria?, \u00bfinnata o adquirida? 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