{"id":488,"date":"2018-05-02T11:15:34","date_gmt":"2018-05-02T11:15:34","guid":{"rendered":"http:\/\/evamarcuschamer.wsisites.net\/?p=488"},"modified":"2018-05-02T11:15:34","modified_gmt":"2018-05-02T11:15:34","slug":"personalidad-adhesiva-y-parte-psicotica-de-la-personalidad-mi-experiencia-emocional-con-alejandra","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.evamarcuschamer.com\/es\/personalidad-adhesiva-y-parte-psicotica-de-la-personalidad-mi-experiencia-emocional-con-alejandra\/","title":{"rendered":"Personalidad adhesiva y parte psic\u00f3tica de la personalidad.  Mi experiencia emocional con Alejandra"},"content":{"rendered":"<p>El impacto emocional de las separaciones y sus equivalentes llevaron a Alejandra a buscar tratamiento psicoanal\u00edtico hace seis a\u00f1os. En ella, provocan angustia de aniquilaci\u00f3n. Terror sin nombre (Bion, 1962).<br \/>\nCuando Alejandra est\u00e1 acostada en el div\u00e1n y me abruma con sus palabras que salen como proyectiles de su boca, en mil direcciones, a pedazos, a una velocidad que aunque quisiera atraparlas en una hoja ser\u00eda imposible, que ni grabarlas ayudar\u00eda a transcribirlas, ya no es importante precisar el origen de su desamor[ Uso predominante de la identificaci\u00f3n proyectiva para evacuar todo lo que no puede tolerar.] Y es que no solo son muchas palabras, sino que salen atropelladamente de su boca, mostr\u00e1ndome su voracidad; se siente c\u00f3mo persiguen, huelen a angustia, a muerte, a desolaci\u00f3n. Mientras Alejandra habla, a veces escucho solo ruido; otras, trato de entender lo que no dicen. Pero siempre las dejo correr. Ella necesita sacarlas. Viene a terapia para dejarme esa parte de ella intolerable, pienso que si no hubiera quien la acompa\u00f1ara se ahogar\u00eda entre tantas letras.<br \/>\nAlejandra naci\u00f3 tres a\u00f1os despu\u00e9s que su \u00fanica hermana, de un padre ausente y adicto al trabajo y una mam\u00e1 \u201cde revista\u201d, obsesiva de la limpieza y las apariencias. Alejandra fue amamantada por muy poco tiempo porque los pezones de su madre estaban muy agrietados, su madre le cont\u00f3 que en su boquita hab\u00eda m\u00e1s sangre que leche.<br \/>\nLa mam\u00e1 le cuenta que desde que naci\u00f3 parec\u00eda alerta y vigilante de ella; ten\u00eda que salirse de puntitas de su rec\u00e1mara porque escucharla salir le despertaba el llanto. Desde que puede recordar vincula las separaciones a ceremoniales cuidadosamente preparados para conjurar la salud y el bienestar de su madre.<br \/>\n Alrededor de los doce a\u00f1os, su mam\u00e1 comenz\u00f3 a preocuparse porque era la m\u00e1s bajita de su clase y la llev\u00f3 con el pediatra, quien, al revisarla y mirarle los pechos, le dice que hay algo malo en ellos. Alejandra no puede precisar qu\u00e9 era lo que estaba mal, pero recuerda que en varias ocasiones estuvo con este m\u00e9dico, quien insistentemente le tocaba los pechos y observaba el crecimiento de su vello p\u00fabico, mientras su madre aguardaba en la sala de espera. Desde entonces, vive y piensa a su cuerpo mal hecho, da\u00f1ado, est\u00e9ril. La dificultad para distinguir sus emociones de la realidad externa la llevan constantemente a compararse con otros, a imitarlos, a observarlos y hasta a espiarlos, fren\u00e9ticamente necesita saber qu\u00e9 est\u00e1 bien y qu\u00e9 est\u00e1 mal, qu\u00e9 es normal y qu\u00e9 no.<br \/>\nSu historia, como su discurso durante las sesiones, es confusa, turbulenta y dolorosa. Muy pronto uno se puede dar cuenta que la vida fantasm\u00e1tica de Alejandra es persecutoria y arrolladora.<br \/>\nCuando puedo pensar mientras habla, este es el libreto que imagino. Esta es la fotograf\u00eda que construyo en mi mente que intenta contener tanta desesperaci\u00f3n: un pecho agrietado, roto, y una boquita que gotea sangre y leche.<br \/>\nEntonces me detengo y pienso. Puede ser que la envidia sea innata y puede ser que se moviliz\u00f3 por la experiencia temprana entre Alejandra beb\u00e9 y su madre. No s\u00e9. Cuesta trabajo pensar en esos t\u00e9rminos. Pero cuando pienso en Alejandra fuera de la sesi\u00f3n anal\u00edtica me pregunto \u00bfc\u00f3mo se construye el pensamiento cuando la m\u00e1s cruel fantas\u00eda se vuelve realidad? \u00bf\u00a1C\u00f3mo!? Si hubiera podido hablar Alejandra reci\u00e9n nacida, \u00bfdir\u00eda lo que yo me digo cuando pienso?: \u201cfeo pecho que no vienes cuando tengo hambre. \u00a1Ojala te mueras!\u201d Entonces llega el pecho y est\u00e1 roto. \u201cAsustada y a gritos me pregunto \u00bfqu\u00e9  he hecho? \u00bfEst\u00e1 bien o est\u00e1 mal sentir lo que siento?\u201d<br \/>\nSigue la fotograf\u00eda: la madre acerca el pecho a la boca de Alejandra, pero el dolor que siente cuando ella aprieta su pez\u00f3n la lleva a retirar el pecho instintivamente. \u201c\u00bfQu\u00e9 he hecho?\u201d, se pregunta Alejandra desesperada, \u201c\u00bfQu\u00e9 he hecho?\u201d que mi mam\u00e1 se retira, se separa. \u201c\u00bfLa da\u00f1\u00e9 o me da\u00f1\u00f3? Tengo hambre y sue\u00f1o, me duelen muchas partes de mi cuerpo, debe de ser porque la lastim\u00e9, me dio mi merecido. \u201c\u00bfY ahora c\u00f3mo la retengo a mi lado? Sin ella me muero.  Pruebo de todo, primero digo NO PASA NADA mil veces, luego rezo, aviento veinte besos, pongo la puerta de cierta manera, dejo todo quieto y en orden, que nada moleste a mam\u00e1. Eso no sirve. Mam\u00e1 se fue de mi cuarto, me dej\u00f3 con la nana. Me enojo. Grito rabiosa \u00a1que se muera! Pero entonces me enfermo\u201d.<br \/>\nEra claro para m\u00ed que una madre en esas condiciones, con una hija mayor que cuidar, un marido ausente, con sus sue\u00f1os profesionales detenidos, no pudo transformar el hambre de Alejandra en satisfacci\u00f3n, el terror en tranquilidad. El pecho ofrece amor, calidez, regocijo, pero cuando esto maravilloso que ofrece se ve obstruido por el temor a la propia agresi\u00f3n, la mente del lactante se divide (splitting forzado, Bion, 1980).  Pecho ensangrentado: terror sin nombre. Ese es el libreto con el que construyo la parte psic\u00f3tica de la personalidad de Alejandra. Mientras ella habla yo sue\u00f1o (reverie), y en esa enso\u00f1aci\u00f3n solo puedo ver el terror, la rabia, las defensas obsesivas, las ansiedades persecutorias desplegadas con toda su intensidad en la situaci\u00f3n anal\u00edtica.<br \/>\nBion me dice con la voz de sus libros que la mente de Alejandra est\u00e1 poblada por objetos malos, destruidos, que se convierten en pensamientos catastr\u00f3ficos, a veces en objetos bizarros: enfermedades, muertes, accidentes; que no ceden aunque ella diga mil veces NO PASA NADA (-K). No pasa nada es un intento por desconocer la realidad, es una forma de atacar su capacidad para pensar y conocer porque el mundo externo y los sentimientos que le despiertan le parecen intolerables. Para Alejandra la preconcepci\u00f3n del pecho que tardaba en llegar se convirti\u00f3 en una realidad terror\u00edfica, generando caos, violencia, confusi\u00f3n y terror a vivir en un mundo vac\u00edo y sin mam\u00e1. \u201cMam\u00e1 me acerca el pecho, me lo quita, sangra. Mam\u00e1 desaparece\u201d. Alejandra se siente responsable del da\u00f1o, ataca el v\u00ednculo quedando fragmentada su personalidad y su mundo externo (Bion, 1963).<br \/>\nAs\u00ed como ahora he escrito este trabajo tantas veces, escrib\u00ed la historia de Alejandra. La escrib\u00ed y reescrib\u00ed para pensarla. Durante la primera parte del tratamiento necesitaba poder comprender algo entre todo lo que me dec\u00eda y lo que no me dec\u00eda. Le interpretaba, le se\u00f1alaba, la confrontaba, me callaba, me dorm\u00eda, me agotaba. Pasaban los a\u00f1os y pasaban cosas. Alejandra se mud\u00f3 de casa de sus padres, se sumi\u00f3 en alcohol, baj\u00f3 diez kilos, se cas\u00f3, dej\u00f3 el alcohol, cambi\u00f3 de amigas, dej\u00f3 su vida profesional. Dej\u00f3, es la palabra clave de la historia de Alejandra: dejar, separar lo m\u00e1s temido, lo m\u00e1s deseado. Encontr\u00f3 que solo pegada pod\u00eda preservar la fantas\u00eda de \u201cser\u201d, pero como pensamiento m\u00e1gico se esfuma y se vuelve angustia y falta. La cercan\u00eda con ese objeto-pecho da\u00f1ado provoca terror sin nombre y la distancia con \u00e9l, tambi\u00e9n. Con \u00e9l me muero, sin \u00e9l tambi\u00e9n. \u00bfC\u00f3mo reescribir la historia para que haya encuentro y tolerar el desencuentro?<br \/>\nAlejandra estaba adherida a su mam\u00e1, a Juan, al alcohol, a m\u00ed. Cuando se necesita al objeto como un recept\u00e1culo para que el sujeto pueda poner sus identificaciones, es decir,  cuando la mente funciona en identificaci\u00f3n adhesiva[ Es una forma de identificaci\u00f3n narcisista, superficial, voluble, vac\u00eda, sin consistencia ni profundidad. El sujeto se pega al objeto y obtiene su precaria identificaci\u00f3n.], no hay nada que quepa entre los que est\u00e1n pegados. As\u00ed me sent\u00eda yo, como que nada de lo que dijera pudiera penetrar en la mente de Alejandra. En esta relaci\u00f3n bidimensional, entre Alejandra y su madre (y todas las figuras importantes que representan a la madre), no se le permiti\u00f3 la entrada a un tercero: al padre que hiciera posible el acceso a la tridimensionalidad (Meltzer, 1975). Al principio intent\u00e9 \u201cpenetrarla\u201d violentamente, le hice interpretaciones precipitadas, le prohib\u00ed que pusiera su vida f\u00edsica y emocional en peligro, estaba desesperada porque algo se movilizara dentro de ella. Fue hasta que pude comprender que Alejandra necesitaba seguir evacuando los contenidos de su mente que me convierto en un continente para ella. As\u00ed fuimos ingresando a la segunda parte del tratamiento oscilando entre la posici\u00f3n esquizo-paranoide y depresiva.<br \/>\nNos cambiamos juntas de consultorio al final de la primera etapa del proceso anal\u00edtico. Cuando le avis\u00e9 de ese movimiento llor\u00f3, ya se hab\u00eda encari\u00f1ado con todo, el espacio, la colonia, los vigilantes, todo. El cambio lo recibi\u00f3 con mucha envidia. Se reactiv\u00f3 la transferencia negativa. Finalmente me hab\u00eda convertido en su madre de revista. Desconfiaba en que pudiera ayudarla, tem\u00eda que me hartara de su discurso y la dejara, empez\u00f3 a vigilarme de la misma manera que aprendi\u00f3 desde muy peque\u00f1a a vigilar a su madre para que no se fuera de casa sin su consentimiento. Su mirada cambi\u00f3. Era distinta cuando llegaba y se iba. Entraba esc\u00e9ptica, cautelosa. Intu\u00eda a la perfecci\u00f3n la duraci\u00f3n de la sesi\u00f3n pues dejaba de hablar unos minutos antes de separarnos como para amortiguar el golpe. Cuando nos separ\u00e1bamos por vacaciones, estaba muy alerta de c\u00f3mo me desped\u00eda y c\u00f3mo la recib\u00eda de regreso. Cuando m\u00e1s enojada estaba conmigo porque tomaba vacaciones, peor se pon\u00eda. Era como si quisiera que no disfrutara mis vacaciones, como si dijera: \u201cah\u2026 \u00bfte vas? Est\u00e1 bien, pero te ir\u00e1s preocupada por m\u00ed, porque me desbordar\u00e9, mis palabras se convertir\u00e1n de nuevo en proyectiles, t\u00fa no podr\u00e1s pensar y yo, me voy a enfermar\u201d. Alejandra me confes\u00f3 una vez que al salir de las sesiones intentaba escribir mis interpretaciones, pero a veces al cruzar la puerta de mi consultorio las olvidaba. Eso era el efecto del amor convertido en sadismo y del odio a la realidad interna y externa. \u201cPaciencia\u201d, me dec\u00eda. \u201cPaciencia\u201d. La envidia y la rivalidad se evidencian tambi\u00e9n en la transferencia negativa. La coloca en otros pacientes, en mi forma de arreglarme, en mi manera de pensar. En ella se convierte en una necesidad en ser de revista: \u201cel ansia de amor permanece insatisfecha y se convierte en una excesiva y mal dirigida voracidad\u201d (Bion, 1980)[ Bion, W. (1980) Aprendiendo de la experiencia. Buenos Aires: Paid\u00f3s. P\u00e1g. 38.].<br \/>\nPrimero entend\u00ed yo el efecto que ten\u00eda en Alejandra las separaciones. Despu\u00e9s lo comprendi\u00f3 ella. En muchas ocasiones intent\u00e9 cambiar mi estilo de interpretarle. Ella sent\u00eda mi esfuerzo, me regalaba recuerdos, me confesaba su cari\u00f1o dici\u00e9ndome lo mal que se sent\u00eda frente a nuestras separaciones. Otras veces me ofrendaba su rabia, se enojaba, repelaba, me dec\u00eda de distintas maneras que no le ayudaba en nada. Alejandra se desespera, a ella no le alcanza su pensamiento m\u00e1gico, a m\u00ed me sobra impotencia.<br \/>\nTen\u00eda que empezar a pensar en ella desde otro lugar, ten\u00eda que encontrar en la mente de Alejandra una parte que nos ayudara a pegar los pedacitos de su personalidad. Al colocarme en otro lugar para pensar a Alejandra surgi\u00f3 la fotograf\u00eda de la segunda etapa de tratamiento: Alejandra al a\u00f1o y medio de edad, que frente al terror y al desconsuelo de no encontrar continente se dec\u00eda a s\u00ed misma, no pasa nada, no pasa nada, no pasa nada, igual como lo hace hasta la fecha cuando la desborda la angustia. Se persignaba, aventaba veinte besos, abr\u00eda y cerraba la puerta para poder entregarse al sue\u00f1o, pero tan pronto cerraba sus ojos se encontraba con la angustia y el pensamiento m\u00e1gico: no pasa nada, no pasa nada, no pasa nada\u2026pensamiento omnipotente que tarde o temprano se estrellaba con la realidad. A Alejandra le pasaban cosas. Muchas cosas. Pero ahora, a seis a\u00f1os de tratamiento, Alejandra se va a casa pensando en mis palabras, regresa a sesi\u00f3n retomando mis interpretaciones, accede a ellas cuando est\u00e1 angustiada de igual manera que un ni\u00f1o toma su cobija para calmarse cuando mami no est\u00e1[ Objeto transicional de Winnicott]. Muestra gratitud con el tratamiento por atemperar su angustia y hacia m\u00ed, por ser sensible y flexible con los honorarios.<br \/>\nAlejandra todav\u00eda no puede del todo pensar, el pensamiento omnipotente continua, siente que sus fantas\u00edas matricidas se pueden cumplir. Tal vez piense que se le pueden cumplir como se le cumpli\u00f3 romper el pecho de mam\u00e1 cuando no lleg\u00f3 a tiempo a su llamado. Las ansiedades catastr\u00f3ficas est\u00e1n, pero ya puede nombrarlas mejor, darse cuenta que son \u201cest\u00fapidas\u201d pero que igual las piensa. Puede hacer el amor  con ternura, pero todav\u00eda sin pasi\u00f3n. Puede tocar su cuerpo desnudo sin sentirlo roto. Puede ir al m\u00e9dico y confiar.<br \/>\nLa experiencia emocional entre nosotras dio cuenta que pod\u00edamos tolerar el silencio entre nosotras.  Me dejaba entrar a su estrecho mundo. Se fueron apaciguando las palabras y algo ha cambiado. \u00bfHabr\u00e1n sido las reconstrucciones de esa historia que enso\u00f1\u00e9 (reverie) para pensar lo que le pasaba? O \u00bffue la constancia de nuestros encuentros? O  \u00bffue el inter\u00e9s que por lo general muestro al escucharla? Con pacientes como Alejandra pueden ser todos estos puntos, o pueden ser m\u00e1s o menos, lo que me doy cuenta es que est\u00e1 m\u00e1s cerca. Me doy cuenta que al escucharla intento contener sus palabras, sus emociones. Que las junto, las pego, las ordeno en el tiempo y el espacio y se las devuelvo. Estamos tejiendo juntas, pero ya no una telara\u00f1a. Nuestro trabajo ha sido y sigue siendo una experiencia emocional para la cual no estaba preparada, le agradezco por ello a Alejandra, porque ella tambi\u00e9n me tuvo paciencia y se conform\u00f3 con mi escucha atenta y mi deseo aut\u00e9ntico de ayudarle.<br \/>\nEn la actualidad el tratamiento de Alejandra transita en un ir y salir de estados de desorganizaci\u00f3n y angustia. Ha habido avances, pero no son s\u00f3lidos. La pulsi\u00f3n de muerte se ha ido ensamblando con la vida. Se ha ido reformando su aparato para pensar pensamientos (Bion, 1957). Cuando est\u00e1 mejor dejamos (su hermana, yo, sus amigas\u2026) de ser objeto de su envidia y rivalidad, puede expresar su ternura y demandar menos de sus objetos. Controla su ingesta de alcohol, cuida su cuerpo haciendo ejercicio y comiendo mejor.  Prefiere estar en casa con su marido que tomando en un bar. Puede hablar con menos culpa sobre el enojo a su madre, entender los elementos bondadosos actuales de ella y diferenciarla de la madre da\u00f1ada y da\u00f1ina que introyect\u00f3. Comienza hablar de su miedo a ser una madre como su madre. Sin embargo, toca estados de diferenciaci\u00f3n y regresa al uso de la identificaci\u00f3n proyectiva como forma de descarga.<br \/>\nPienso que el tratamiento con pacientes con personalidad adhesiva (imitadores, que viven superficialmente, que se pegan a otras personas, que cambian su forma de ser dependiendo de los objetos con los que est\u00e1n, que se comparan permanentemente con los otros para copiarlos (Meltzer, 1975) es central permitir la idealizaci\u00f3n; entender que uno no puede usar la violencia para separarlos, ni para evitar que sean maltratados por la persona a la que est\u00e1n adheridos, pues mientras m\u00e1s nos aferramos a separarlos m\u00e1s se aferrar\u00e1n al objeto adherido. Hay que dedicarse a tejer una red que contenga para poder penetrar con una violencia m\u00ednima que le permita voltear hacia dentro de s\u00ed misma y reflexionar. Por ello la supervisi\u00f3n es muy valiosa, me permiti\u00f3 ver para poderle mostrar a Alejandra. En la actualidad Alejandra oscila entre la posici\u00f3n esquizo-paranoide y depresiva; ya no es una adhesi\u00f3n lo que existe solamente entre nosotras. Estamos construyendo una relaci\u00f3n que se manifiesta en el uso del silencio, que antes era vivido como algo persecutorio e intolerable y que explicaba la adhesi\u00f3n a mis palabras. Ahora ese silencio entre nosotras tiene aroma de integraci\u00f3n.<br \/>\nPienso que el trabajo que nos espera juntas sigue siendo arduo. Las caracter\u00edsticas de una parte psic\u00f3tica de la personalidad: la angustia de aniquilaci\u00f3n (terror sin nombre), el dominio de la pulsi\u00f3n de muerte: el amor convertido en sadismo; el odio a la realidad interna y externa y el establecimiento de una transferencia fr\u00e1gil, tenaz y prematura, aparecen constantemente en la atm\u00f3sfera terap\u00e9utica. Hay sesiones que salgo con miedo frente a la amenaza de que interrumpa el tratamiento; o agotada de contenerla y tolerar sus embates evacuativos; o con gratitud hacia ella por tolerar mis cambios de estrategia de interpretaci\u00f3n, por tolerar mi propio crecimiento como analista, por darme la oportunidad de seguir trabajando juntas. Movilizada frente a mis dificultades de contenerla que me llevan a actuar ofreci\u00e9ndole palabras que llenan un vac\u00edo que ya est\u00e1 lleno, saturado.<br \/>\nNos tomar\u00e1 tiempo integrar la parte psic\u00f3tica de su personalidad. Estoy consciente que en este proceso se pone a prueba mi capacidad para contenerla y facilitar que su pensamiento se transforme. Mientras tanto, nos encontramos transitando de ida y vuelta por la misma senda, intentando que cada recorrido nos lleve a otras profundidades.<br \/>\nEstoy aprendiendo de la experiencia y estoy consciente que aqu\u00ed pongo el punto, pero no es el final.<\/p>\n<p>REFERENCIAS BIBLIOGR\u00c1FICAS<br \/>\n1.BION, W.R. (1957): Volviendo a pensar. Argentina: Horm\u00e9, 1996.<br \/>\n2.BION, W.R. (1962): Aprendiendo de la experiencia. Buenos Aires: Paid\u00f3s, 1980.<br \/>\n3.FREUD, S. (1909): A prop\u00f3sito de un caso de neurosis obsesiva (el \u201cHombre de las Ratas\u201d)  En: Obras completas. Tomo X. Argentina: Amorrortu editores, 1976, pp. 119-263.<br \/>\n4.FREUD, S. (1911) Formulaciones sobre los dos principios del acaecer  ps\u00edquico.  En: Obras completas. Tomo XII. Argentina: Amorrortu editores, 1976, pp. 217-232.<br \/>\n5.FREUD, S. (1914): Introducci\u00f3n del narcisismo. En: Obras completas. Tomo XIV. Argentina: Amorrortu editores, 1976, pp. 65-98.<br \/>\n6.FREUD, S. (1926): Inhibici\u00f3n, s\u00edntoma y angustia..  En: Obras completas. Tomo XX. Argentina: Amorrortu editores, 1976, pp. 71-164.<br \/>\n7.KLEIN, M. (1935): Contribuci\u00f3n a la psicog\u00e9nesis de los estados maniaco depresivos. En Obras completas, Tomo 3. Buenos Aires: Paid\u00f3s, 1988, Tomo 1, pp. 267-295.<br \/>\n8.KLEIN, M. (1946): Notas sobre algunos mecanismos esquizoides. En Obras completas. Tomo 3. Buenos Aires: Paid\u00f3s, 1988, pp. 10-33.<br \/>\n9.MELTZER, D. (1975): Adhesive Identification.\u00a0Contemp. Psychoanal.11:289-310.<br \/>\n10.MELTZER, D. (1967): El Proceso Psicoanal\u00edtico. Buenos Aires: Lumen-Horm\u00e9. 1996.<br \/>\n11.Racker, H. (1967): Estudios sobre t\u00e9cnica psicoanal\u00edtica. Buenos Aires: Paid\u00f3s. 1990.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El impacto emocional de las separaciones y sus equivalentes llevaron a Alejandra a buscar tratamiento psicoanal\u00edtico hace seis a\u00f1os. En ella, provocan angustia de aniquilaci\u00f3n. Terror sin nombre (Bion, 1962). 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