{"id":490,"date":"2018-05-02T12:50:43","date_gmt":"2018-05-02T12:50:43","guid":{"rendered":"http:\/\/evamarcuschamer.wsisites.net\/?p=490"},"modified":"2018-05-10T13:37:32","modified_gmt":"2018-05-10T13:37:32","slug":"los-celos-y-la-envidia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.evamarcuschamer.com\/es\/los-celos-y-la-envidia\/","title":{"rendered":"Los celos y la envidia"},"content":{"rendered":"<p>Freud (1922) primero formul\u00f3 el mecanismo de los celos patol\u00f3gicos en el caso Schreber y posteriormente lo elabor\u00f3 en su art\u00edculo \u201cSobre algunos mecanismos neur\u00f3ticos en los celos, la paranoia y la homosexualidad\u201d. Sin embargo, primero hace una valiosa aportaci\u00f3n sobre los celos normales para su distinci\u00f3n: <\/p>\n<p>\u201c&#8230;en lo esencial est\u00e1n compuestos por el duelo, el dolor por el objeto de amor que se cree perdido y por la frente narcisista, en la medida que \u00e9sta pueda distinguirse de las otras; adem\u00e1s, por sentimientos de hostilidad hac\u00eda los rivales que han sido preferidos y por un monto mayor o menor de autocr\u00edtica, que quiere hacer responsable al yo propio por la p\u00e9rdida del amor. Estos celos&#8230; arraigan en el profundo del inconsciente, retoman las m\u00e1s tempranas mociones de la afectividad infantil y brotan del Complejo de Edipo o de los hermanos del primer periodo sexual\u201d (p. 217).<\/p>\n<p>Este mismo autor, escribi\u00f3 que la infidelidad o el impulso a cometerla reactivan los celos de segundo grado o celos proyectados. Este deseo a cometer la infidelidad puede ser un pasaje al acto o mantenerse reprimido en el inconsciente. En la pareja de casados, nos dice el padre del psicoan\u00e1lisis, la fidelidad exigida tiene que vencer m\u00faltiples obst\u00e1culos, como por ejemplo, que otra persona te parezca atractiva sexualmente:<br \/>\n\u201c&#8230;aquellos que niegan experimentar tales tentaciones sienten tan en\u00e9rgicamente su presi\u00f3n que suelen acudir a un mecanismo inconsciente para aliviarla y alcanzan tal alivio e incluso una absoluci\u00f3n completa por parte de su conciencia moral, proyectando sus propios impulsos a la infidelidad sobre la persona a quien deben guardarla&#8230;\u201d(p.218).<\/p>\n<p>Estos celos tienen como contenido inconsciente la fantas\u00eda de la propia infidelidad, esto se traduce en un ligero flirteo de ambos c\u00f3nyuges, lo que equivale, seg\u00fan Freud, al retorno a la fidelidad. Estos ligeros avances a la infidelidad protegen a la pareja contra el pasaje al acto pues generan los celos que llevan a su vez a la valoraci\u00f3n del otro miembro de la pareja. As\u00ed, el deseo por un objeto ajeno es satisfecho en el objeto propio. Mientras que los celos delirantes, o del tercer tipo, tambi\u00e9n encubren la propia infidelidad pero con un objeto del mismo sexo, es decir, homosexual.<br \/>\n\tMuchos otros a partir de Freud han hecho interesantes aportaciones a la comprensi\u00f3n de los celos. A continuaci\u00f3n ofreceremos distintas opiniones complementarias que permiten mostrarnos los mecanismos intraps\u00edquicos que intervienen en la g\u00e9nesis de los celos enfermos cuyo abordaje var\u00eda de acuerdo de los distintos marcos te\u00f3ricos.<br \/>\n\tLos celos son una experiencia universal, es la caracter\u00edstica m\u00e1s primitiva tanto para los humanos como para los mam\u00edferos. Los celos, en un sinn\u00famero de circunstancias est\u00e1n relacionados al sentimiento de invalidez que vive el infante durante el periodo de amamantamiento.<br \/>\nFenichel (1935) dice que la diferencia entre celos patol\u00f3gicos y celos normales es similar a la diferencia entre duelo y melancol\u00eda. A diferencia de la envidia, la experiencia de los celos involucra a tres personas. Es posible hipotetizar sobre sus or\u00edgenes al momento en que el ni\u00f1o adquiere la habilidad de distinguir a las personas a su alrededor. El tiempo en el que puede distinguir a su self del de los dem\u00e1s, establecer cierto grado de constancia objetal y tener ciertas representaciones del self y del objeto.<br \/>\n\tLa intrusi\u00f3n de una tercera persona a la diada madre e hijo ya sea el padre, los hermanos o cualquier otro es inevitable. Por ello, todos los ni\u00f1os conocen el sentimiento de celos tan pronto como su Yo permita su conceptualizaci\u00f3n. Los psicoanalistas tienden a pensar que la existencia de los celos infantiles en la vida adulta pueden producir la monogamia, mientras el conflicto ed\u00edpico la hace dif\u00edcil de mantener (Horney, 1928).<br \/>\n\tDe acuerdo con Fenichel (1935) este tipo de conducta en la persona ofrece una ventaja econ\u00f3mica a la libido. Desde el punto de vista psicoanal\u00edtico se ha puesto muy poca atenci\u00f3n a las diferencias a los s\u00edndromes cl\u00ednicos de los celos. Sin embargo, los elementos intraps\u00edquicos de la celotipia contin\u00faan siendo un reto intelectual entre los estudiosos del tema.<br \/>\n\tAl respecto, Waelder, (1951) dice que los celos proyectados se derivan tanto en el hombre como en la mujer de su propia infidelidad, de sus propios impulsos que han sucumbido a la represi\u00f3n. Cotidianamente nos damos cuenta que la fidelidad que se requiere en el matrimonio se pone a prueba diariamente con la tentaci\u00f3n del otro. Cualquiera que niegue esta afirmaci\u00f3n se ver\u00e1 impulsado hacia la infidelidad haciendo uso del mecanismo inconsciente de mitigaci\u00f3n, la consciencia queda absuelta al proyectar los propios impulsos de infidelidad en su pareja.<br \/>\n\tLa urgencia a la infidelidad es negada, esto hace presi\u00f3n en la consciencia que se traduce como sentimientos de intranquilidad. Para librarse de este sentimiento, la persona le coloca actitudes que \u201ccree\u201d observar en su pareja infiriendo que tiene una gran tentaci\u00f3n a cometer adulterio. As\u00ed, la proyecci\u00f3n m\u00e1s que ser una respuesta primaria, se convierte en un mecanismo complejo cuyos ingredientes son la negaci\u00f3n de las urgencias propias, el deseo de desplazar la culpa y la exageraci\u00f3n de cualquier actitud observada.<br \/>\n\tAl respecto, Fenichel (1935) advierte que en este tipo de personalidades celosas o compulsivamente infieles la p\u00e9rdida del amor o la b\u00fasqueda tienen que ver con la aspiraci\u00f3n a poseer un objeto parcial para incorporarlo oralmente. Esto est\u00e1 relacionado con una fantas\u00eda de robo hacia la madre. En t\u00e9rminos kleinianos la fantas\u00eda de robo tiene relaci\u00f3n con los contenidos internos del cuerpo materno, es decir, su capacidad nutricia, reproductiva y creativa. Como dicen Riviere y Fenichel (1935) las fijaciones orales juegan un papel importante en el desarrollo en los celos patol\u00f3gicos.<br \/>\nPara Stoller (1975) los celos son una experiencia de aprehensi\u00f3n, ansiedad, suspicacia o desconfianza ante la p\u00e9rdida de algo valioso, puede ser una persona o su amor. Cuando est\u00e1n asociados a una pareja sexual, los celos pueden involucrar sentimientos de posesividad hacia la persona o su afecto como un objeto valioso. Generalmente aparecen ante la existencia de rivalidad con una tercera persona, aquel que padece de celos se siente atemorizado de la intrusi\u00f3n que \u00e9sta pueda cometer dentro de su relaci\u00f3n amorosa.<br \/>\n\tPao (1969, citado por Pierloot, 1988) nos dice que los celos patol\u00f3gicos pueden ser comprendidos como un estado yoico persistente que se instala debido a conflictos desencadenados por impulsos homosexuales y s\u00e1dicos orales, incluyendo aquellos que se encuentran dentro del narcisismo y la melancol\u00eda. Esto concuerda con lo que dice Schmideberg (1953, citado por Pierloot 1988): tanto los factores orales, anales y genitales contribuyen a los sentimientos de celos.<br \/>\n\tPara Glover (1949), por ejemplo, algunos componentes de los celos pueden ser los siguientes:<br \/>\nLa envidia: la envidia es un componente de los celos, es parte de una relaci\u00f3n triangular y se presenta cuando la persona celosa siente que no s\u00f3lo tiene que cuidarse ante la p\u00e9rdida del objeto, sino que ya lo ha perdido. Si este es el caso, el rival es envidiado por poseer a la mujer o por sus habilidades de amante. Es importante mencionar que al hablar de objeto perdido este autor se refiere a un objeto parcial.<br \/>\nEl deseo de ser como el otro, de emularlo, no est\u00e1 presente en los celos. Metapsicol\u00f3gicamente este sentimiento est\u00e1 conectado con la identificaci\u00f3n y la idealizaci\u00f3n que puede estar al servicio de una funci\u00f3n adaptativa para poder manejar el enojo o una herida narcisista.<br \/>\nLa herida narcisista probablemente es la misma tanto en los celos como en la envidia, sin embargo, en los celos hay mayor conciencia de la culpa y de haber fallado.<br \/>\nHay mayor enojo en los celos que en la envidia.<br \/>\nEl extra\u00f1amiento por la posesi\u00f3n del objeto ocurre en ambos estados, pero en el caso de los celos existe tambi\u00e9n un elemento de p\u00e9rdida.<br \/>\n\tHay otros autores que piensan que la persona celosa necesita a su pareja como un objeto que le ayude a preservar su autoestima. Lagache (1947, citado por Pierloot 1988) describe el amor de una persona celosa como un amor cautivo contrastado con un amor desprendido. El primero quiere poseer y asimilar a su pareja, el deseo es insaciable y la pareja siempre es experimentada como un objeto amoroso rechazante. Introducir un rival ofrece la posibilidad de una honorable explicaci\u00f3n para el rechazo.<br \/>\n\tMoulton (1977) afirma que los hombres que se casan con mujeres que tienen una carrera profesional estable aparecen externamente orgullosos de ellas pero de alguna manera dependen de la fuerza femenina para relevarlos de la responsabilidad de ser el que lleva a casa el sustento. Muchos hombres no son conscientes de su gran necesidad de tener una madre confiable y fuerte junto a ellos.<br \/>\n\tEsto s\u00f3lo se vuelve aparente cuando la esposa se convierte en una persona muy exitosa, demasiado ocupada, ganando mucho dinero e incluso siendo una ayuda financiera para alcanzar los logros familiares. Si el esposo niega su independencia se convierte en una persona llena de celos y muy competitiva con su esposa, ella puede, entonces, sentirse que no es amada y puede usar su fuerza en contra de \u00e9l en lugar de con \u00e9l o a favor de la unidad familiar (Ib\u00edd.).<br \/>\n\tPierloot (1988) afirma que hay algunas personas que buscan constantemente la confirmaci\u00f3n a sus sospechas de que su pareja le es infiel. Su conducta est\u00e1 basada en una convicci\u00f3n interna, independiente de cualquier posible argumento o elementos de la realidad. Hacen tit\u00e1nicos esfuerzos para provocar la suspicacia del otro. Atormentan a su pareja para obligarla a confesar su infidelidad. Haciendo arreglos especiales, incluso tratan de empujar a su pareja a la infidelidad. La persona parece necesitar vivir esta situaci\u00f3n incomoda y dolorosa.<br \/>\n\tPor ello, este autor se\u00f1ala que los celos son un estado emocional provocado por la idea que otra persona ha tomado un objeto, como regla, un objeto amoroso, que por derecho pertenece a un individuo, o por lo menos que uno tiene que compartir ese objeto con otra persona.<br \/>\n\tHay autores que apuntan (Fisher, 1974; Lobsenz, 1977) que los celos no tienen una funci\u00f3n pr\u00e1ctica ya que son considerados como una reacci\u00f3n poco actual que surge desde un d\u00e9ficit en la autoestima as\u00ed como tambi\u00e9n por un inapropiado deseo de controlar la conducta de la pareja. Sin embargo, independientemente del decline de las relaciones monog\u00e1micas en nuestras sociedades contempor\u00e1neas, Mullen (1991) insiste que los celos aun tienen relevancia social y significado interpersonal ya que por lo general son una respuesta a la infidelidad, que tiene una dimensi\u00f3n moral.<br \/>\n\tEn cuanto a las estrategias que existen para tolerar los celos con la pareja infiel Sinclair (1993) considera que hay tres \u00e1reas b\u00e1sicas para analizar:<br \/>\n1. El sentimiento ambivalente hacia la pareja infiel que toma la forma de hostilidad ante la ruptura; hacer todo lo posible para una reconciliaci\u00f3n independientemente del precio a pagar (falta de confianza a futuro, dudas sobre la integridad de la pareja, honestidad etc.); o investigar con el c\u00f3nyuge qu\u00e9 fue lo\/la que lo\/la atrajo al otro (a) para as\u00ed encontrar una posibilidad de recuperaci\u00f3n de la pareja.<br \/>\n2. La rivalidad con el\/la amante a trav\u00e9s de: fantas\u00edas sexuales; agresi\u00f3n con el\/la amante; intercambio de informaci\u00f3n entre la pareja fiel con el\/la amante para as\u00ed revisar la validez de sus interpretaciones de la realidad de la situaci\u00f3n y protegerse de la manipulaci\u00f3n del infiel (aunque estos encuentros son excesivamente dolorosos para ambas partes).<br \/>\n3. La compensaci\u00f3n sexual con un cuarto; es decir, para la recuperaci\u00f3n de la autoestima la pareja fiel busca un substituto que puede ser con la intenci\u00f3n de provocar celos, una cuarta persona con quien negociar, encontrar a alguien con el que pueda hacer alianza repitiendo as\u00ed la conducta de la pareja infiel.<br \/>\nMelanie Klein en 1934, cuando describe la posici\u00f3n depresiva, dice que el beb\u00e9 comienza a darse cuenta de que \u00e9l est\u00e1 separado de la madre. Se confronta con su inferioridad y el sentimiento de envidia hacia la madre y tiene que enfrentar la frustraci\u00f3n, la culpa y la ansiedad ante la p\u00e9rdida de la madre. Para mantenerse en una posici\u00f3n narcisista, indiferenciada, ataca sus objetos internos lo que lo deja sumido en un mundo sin amor, que ir\u00e1 recuperando con los actos amorosos maternos.<br \/>\n\tVer al hermano\/a menor pegado al pecho de la madre es un factor que se encuentra conectando la envidia y los celos con el erotismo oral. Melanie Klein (\u201cEnvidia y Gratitud\u201d, 1957) le da a la envidia un lugar central en el desarrollo de la personalidad, mismas que derivan de la descripci\u00f3n de Abraham sobre la fase oral.<br \/>\n\tLa envidia para Klein (Ib\u00edd.) es operativa desde el inicio de la vida con la existencia de la envidia primaria al pecho de la madre basada en la idea de que el beb\u00e9 siente que el pecho posee todo lo que \u00e9l desea, que la leche y el amor que posee son ilimitados para su propia gratificaci\u00f3n, incluso ya que \u00e9l est\u00e1 bien alimentado.<br \/>\n\tLa actitud del beb\u00e9 hacia el pecho incluye el deseo de poseerlo ya que es la fuente de todo lo bueno, pero tambi\u00e9n para atacarlo s\u00e1dicamente, devorar sus contenidos o echarlos a perder poniendo heces y orina en \u00e9l. La parte destructiva de la envidia es crucial en la formulaci\u00f3n de la teor\u00eda de Klein, sin embargo, es preciso diferenciarla del sentimiento de voracidad ya que \u00e9ste tiene que ver con devorar e incorporar los contenidos del pecho, sin que necesariamente lo destruya. En la incorporaci\u00f3n la destrucci\u00f3n es accidental, en la envidia es primordial, incorpora, pero no destruye ni aniquila como en la envidia. Cuando el objeto envidiado es da\u00f1ado y no puede ser recibido puede resultar en un estado de privaci\u00f3n que se convierte en voracidad.<br \/>\n\tAsimismo, Klein afirma que la excesiva envidia en la persona puede traer consecuencias profundas en el desarrollo de la personalidad. Disminuye la capacidad de goce de la persona e interfiere en la neutralizaci\u00f3n de los impulsos agresivos. Tambi\u00e9n puede estar asociada a un temprano sentimiento de culpa que se convierte en un c\u00edrculo vicioso de envidia, culpa sobre envidia, inhibici\u00f3n de la gratificaci\u00f3n por la culpa, voracidad\/culpa, entre otras cosas.  Como otra manera de comprensi\u00f3n de la infidelidad, Klein aporta la noci\u00f3n de que un sentimiento de culpa temprano en el beb\u00e9 con la madre puede llevar r\u00e1pidamente de la oralidad a una genitalidad prematura, llevando a la masturbaci\u00f3n obsesiva y la promiscuidad.<br \/>\n\tPierloot (1988), por su parte, citando a Riviere, dice que ella considera los celos enfermos como un mecanismo de defensa en contra de los impulsos envidiosos, esto corresponde a la concepci\u00f3n de Klein (1957) sobre el desarrollo del ni\u00f1o. La envidia se dirige primero al objeto primario, el pecho de la madre. En la primera etapa del complejo de Edipo se dirige hac\u00eda la pareja combinada, basadas en las fantas\u00edas del cuerpo de la madre habitado por los objetos parciales pecho, pene y beb\u00e9s. Los celos hasta cierto sentido sobrepasan la envidia, los sentimientos hostiles est\u00e1n dirigidos en contra del rival para que pueda ser preservado el objeto amoroso.<br \/>\n\tStoller (1975) considera a los celos como un fen\u00f3meno que supone mayor madurez que la envidia porque est\u00e1 relacionado con la complejidad de la relaci\u00f3n triangular con los objetos. Es un sentimiento m\u00e1s complejo que puede incluir a la envidia como una forma de celos.  Los celos invariablemente involucran a tres o m\u00e1s personas. La confusi\u00f3n que existe entre la distinci\u00f3n de celos y de envidia puede ser clarificada en el siguiente concepto: <\/p>\n<p>\u201c&#8230;los celos tienen su ra\u00edz en la envidia, la envidia siempre est\u00e1 presente en los celos, los celos pueden esconder envidia o la envidia esconder a los celos. Esta distinci\u00f3n, es b\u00e1sica para afrontar las dificultades t\u00e9cnicas que pueden suscitar al interpretar contenidos preed\u00edpicos o ed\u00edpicos dentro del tratamiento psicoanal\u00edtico\u201d (p.83)<\/p>\n<p>\tEn los celos, dice Glover (1949), existen dos componentes que no se encuentran en la envidia:<br \/>\na) Hay una homosexualidad inconsciente, lo que provoca una fuerte tensi\u00f3n. En una relaci\u00f3n de pareja existe un impulso homosexual y otro heterosexual, sin embargo, el primero es inconsciente.<br \/>\nb) Suspicacia, esta es una caracter\u00edstica paranoide de las personas celosas. Esta no es un estado afectivo sino la consecuencia provocada por defensas tales como proyecci\u00f3n, identificaci\u00f3n proyectiva, externalizaci\u00f3n de sentimientos libidinales o agresivos.<br \/>\n\tUna pareja en una relaci\u00f3n amorosa satisfactoria reta a la envidia y al resentimiento siempre presente en aquellos que se encuentran excluidos y aquellas agencias reguladoras y desconfiadas de la cultura convencional en la cual viven. (Kernberg, 1988). <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Freud (1922) primero formul\u00f3 el mecanismo de los celos patol\u00f3gicos en el caso Schreber y posteriormente lo elabor\u00f3 en su art\u00edculo \u201cSobre algunos mecanismos neur\u00f3ticos en los celos, la paranoia y la homosexualidad\u201d. 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