{"id":567,"date":"2016-05-19T07:28:27","date_gmt":"2016-05-19T07:28:27","guid":{"rendered":"http:\/\/evamarcuschamer.wsisites.net\/?p=567"},"modified":"2018-06-13T07:29:51","modified_gmt":"2018-06-13T07:29:51","slug":"el-deseo-del-bebe","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.evamarcuschamer.com\/es\/el-deseo-del-bebe\/","title":{"rendered":"El deseo del beb\u00e9"},"content":{"rendered":"<p>Desde el nacimiento y durante la vida, el cuerpo es lo que singulariza a la persona por sus necesidades, el deseo de comer, de dormir, de estar c\u00f3modo, etc. Mientras que la mente tiene como deseo el comunicarse con otra mente. De esta manera, el placer de comunicarnos con otro releva al placer por alcanzar la satisfacci\u00f3n f\u00edsica de las necesidades. Digamos que cuando el beb\u00e9 llora de hambre y la madre o cuidadora lo alimenta, la necesidad se satisface permitiendo que el deseo se disocie de la necesidad. Por consiguiente, surge la sonrisa de satisfacci\u00f3n como deseo de comunicaci\u00f3n con el otro. El ni\u00f1o percibe los sonidos que provienen de la madre como consecuencia de su sonrisa y reacciona ante ellos. De ah\u00ed que sea tan importante lo que este intercambio produce en la diada. Esa alegr\u00eda reconocida de estar juntos en sinton\u00eda es la que provoca el deseo de comunicaci\u00f3n que de alguna manera continua a lo largo de la vida.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Desde el nacimiento y durante la vida, el cuerpo es lo que singulariza a la persona por sus necesidades, el deseo de comer, de dormir, de estar c\u00f3modo, etc. Mientras que la mente tiene como deseo el comunicarse con otra mente. De esta manera, el placer de comunicarnos con otro releva al placer por alcanzar [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_glsr_average":0,"_glsr_ranking":0,"_glsr_reviews":0,"footnotes":""},"categories":[11],"tags":[],"class_list":{"0":"post-567","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-blog-es","7":"entry"},"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.evamarcuschamer.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/567","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.evamarcuschamer.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.evamarcuschamer.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.evamarcuschamer.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.evamarcuschamer.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=567"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.evamarcuschamer.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/567\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":569,"href":"https:\/\/www.evamarcuschamer.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/567\/revisions\/569"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.evamarcuschamer.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=567"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.evamarcuschamer.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=567"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.evamarcuschamer.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=567"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}