En 1915 Freud escribió que el sexo se convierte en amor. Esta fue su tercera teoría del amor. En ella describio al amor como la relación del yo total con su objeto y que esto podía darse cuando todos los impulsos están al servicio de la genitalidad y la reproducción. En 1930 habló del amor como uno de los pilares de la cultura y del amor sexual como una de las vivencias más placenteras en la vida del ser humano. Tan es así, que advierte, que es el prototipo de toda felicidad. Para Bion (1962) el acto íntimo de amor se traduce como reverie. Este es un concepto adoptado por este autor para describir el estado mental que el bebé requiere de la madre. La mente de la madre necesita alcanzar un estado receptivo y tranquilo para contener las emociones del bebé y darles sentido. El bebé, inserta en la mente de la madre un estado de ansiedad y terror que deberá ser traducido por ella. Si tiene una madre receptiva y comprensiva, el bebé tiene la posibilidad de desarrollar capacidades reflexivas propias acerca de sus estados mentales. Podrá escuchar a su pareja con atención receptiva, dando lugar al encuentro mutuo de sus experiencias, de tal suerte que sus mentes se encuentran y se comunican. De esta manera, le ofrecemos al otro la invitación a ser una persona espontánea y vital, con respeto a su “otredad”, a su alteridad.
