Querer ser como otra persona implica que el modelo es alguien trascendente para quien lo sigue. Hay autores que consideran que sólo existe identificación cuando el yo tiene cierto grado de desarrollo; la identificación se deriva de la conducta imitativa que se manifiesta aproximadamente a los seis meses de edad. El lenguaje (hablado y gestual) es una de las primeras cosas que el niño adquiere mediante la imitación. Piaget (1969) señala que al imitar al adulto, el miño confecciona su propio patrón de conducta, lo que sienta las bases para el desarrollo ulterior de una identificación. Son las formas de conducta imitativas las que dan pie al inicio de un proceso de identificación. Imitar es entonces adquirir un modelo de conducta sin el vínculo emocional profundo con el objeto; puede ser precursor de la identificación o ser un proceso independiente. El proceso de imitación es muy diferente que el proceso de identificación, aún cuando pueden ocurrir paralelamente y se pueden ir integrando progresivamente. Deutch (1965) dice que en las personalidades “como si” los procesos de identificación fracasan y son reemplazados por patrones de conducta imitativa. Son individuos que carecen de originalidad en su actividad cotidiana y en sus vínculos objetables; carecen de subjetividad y de iniciativa propia, y en su vida existe un vacío emocional.
