La envidia es el sentimiento de enojo, molestia, desagrado o rabia contra la persona que posee o goza de algo que yo deseo. Es entre dos personas, el que no tiene contra el que tiene. El impulso envidioso busca quitarle al otro eso que se quiere o busca dañar a quien lo tiene; busca robar lo que el otro tiene y anhela y destruir a quien lo tiene. El que envidia busca destruir al otro, despojarlo de su capacidad creadora, ya sea criticándolo, molestándolo, provocándolo, etcétera. La persona envidiosa presenta problemas para desarrollar su capacidad de gratitud y, por supuesto, para ser feliz. La envidia surge al sentir que el otro le quitó algo bueno y se quedó con ello. Es un sentimiento muy primitivo y no requiere de razones. Melanie Klein pensaba que era innato y el grado afectaba la capacidad de espera y la tolerancia a la frustración.
Los celos comprenden una relación de por lo menos tres personas. El celoso siente que el amor que le corresponde le es quitado o está en peligro de serle quitado por su rival. Teme perder lo que se tiene. Sentirse privado del amor de alguien por un rival real o imaginario (el sonido del chat, una llamada o una mirada ) llevan al celoso a sentir un dolor que busca destruir al objeto o al rival. En realidad los celos no necesitan motivo, el celoso es celoso y alimenta sus celos con su imaginación/delirio.
La voracidad es un deseo vehemente, impetuoso e insaciable y que excede lo que el sujeto necesita y lo que el objeto es capas y está dispuesto a dar. La finalidad de la voracidad es vaciar por completo, chupar hasta secar y devorar. El voraz quiere más, más y más. Quiere lo que no necesita y lo que el otro posiblemente no tiene para dar.
