P es una niña de 7 años, traída por su madre a consulta debido a sus intensos sentimientos de posesividad. La madre es una mujer fóbica, presenta fuertes miedos a los truenos, a los terremotos y “a muchas cosas más”. Describe a su hija como una niña temerosa de que a ella le pase algo, lo que se traduce en un control absoluto de la niña por mantenerse junto a su madre. La madre se siente constantemente vigilada por P, quien no le permite ir a trabajar, fumar, hablar por teléfono, dormir o bañarse sin que ella esté presente. La madre está “desesperada” porque siente que su hija está “muy mal”, no tiene amigas, no juega, solo ve la televisión o el reloj para ver a qué hora llega su madre y cuando está en el trabajo, le habla cada 15 minutos para ver qué hace y a qué hora llega a casa. La madre tiene que pedirle permiso para salir y llegar a acuerdos con P para que la deje ir a trabajar sola, esto lo hace solo dos veces por semana porque el resto la “tiene” que llevar con ella, si no es así, P monta en cólera y hace tremendos berrinches que la mamá no puede soportar porque la invade la culpa de pensar que trabaja mucho y no está el suficiente tiempo con la niña.
Durante las entrevistas, P se muestra platicadora, ella sabe que está “enferma” porque se pone muy “nerviosa” cuando su mamá se va y ya no quiere sentir eso. No toma ningún juguete del consultorio, prefiere platicar, dice que no le gustan los juguetes que hay en el cuarto y que se le olvidó traer su computadora y sus pokemones de la casa. Su actitud es el de una niña agrandada. Yo le hago preguntas, ella se muestra cooperadora y me habla del motivo de consulta repitiendo el discurso de la madre con exactitud sorprendente. Le pregunto si recuerda sus sueños, me dice que no, pero a la entrevista siguiente, llega emocionada y me dice que se acordó de dos sueños….. ¿regalos para la analista?…..¿podemos hablar de una transferencia intempestiva, abrupta o es solo su deseo de ponerse en el mismo nivel de la analista…dos pares hablando de cosas conocidas?
Primer sueño:
“Raulito, (su primo), está en mi coche y le digo, ¡hazte para allá!, ¡hazte para allá!. Raulito estaba dormido y Danielito estaba allí, yo le decía déjame, déjame, porque me aventaba la pelota. Yo era la porrista del equipo, igual que Rebeca y votaba por los Lakers”. Raulito es su primo que tiene diez años, es hijo de Lourdes la hermana de su mamá (trabaja con la madre en la empresa familiar de la cual es directora la madre) Danielito también es su primo y tiene 8 años (es hijo del hermano de la madre que trabaja en la empresa familiar) y Rebeca es otra prima del lado materno, tiene 7 años y medio, es hija de Rosita que se dedica al hogar y son vecinos.
En este primer sueño podemos ver la descripción del mundo interno de P, el cuerpo de la madre-coche en donde los hermanitos aparecen muy pegoteados, no deben tocarse, no caben, se avientan cosas ¿pelotas – panzas- bebés?. ¿Serán los intensos celos de P y su deseo de ser la única, la mejor, la más deseada entre todos los hijos de mami?. Ella insiste en que no quiere que se le acerquen sus primos-hermanitos, que la dejen. En el sueño ella es como Rebeca, identificada con ella aparece como la preferida de mami entre todos los bebés-hermanitos en el útero-coche. ¿Será el mundo interno de P un mundo maníaco-porrista, poseedor de un equipo omnipotente ganador como los Lakers?.
P, al parecer se encuentra en un tempo porrista-maníaco y más que ahondar sobre el sueño anterior me cuenta el siguiente :
“los empleados de mi mamá querían subirse a un poste, yo fui a ayudarlos a bajarse y entré a la casa y dijo mi mamá: ya está la cena. Había un contacto y cerca del contacto estaba el lavadero y yo me lavé las manos. Llegó Rosita y se sentó en la cama de mi mamá, mi mamá se estaba bañando. Le pregunté a Rosita que era eso que estaba tan largo y espumoso que si era jabón y lo lancé por atrás de ella”.
Dice que los empleados estaban subidos en un poste donde había cosas de metal donde ellos ponían sus pies para subir, pero no podían bajar porque había agua abajo, había mucha agua y ella tenía que poner cubetas para echar el agua al mar y aventarles una cuerda para que pudieran bajarse.
Parece que el sueño tiene dos partes, en la primera están los hermanitos-bebés-empleados de mami en su panza con el poste-pene del padre. Esto ¿provocará en P un odio intenso que la lleve a llenar con orines y atraparlos en ellos?, como Klein diría hace una inundación uretral, sádica, como un ataque posesivo al cuerpo de la madre. Los elementos del sueño, el poste con los empleados -bebés que no pueden bajarse porque están inundados de orines, producto del odio, como un ataque posesivo a ellos que están dentro de la panza de mami con el pene-poste de papi. P poseedora de un poder fálico que avienta la cuerda para salvarlos: ¿estaremos viendo una parte omnipotente de P en donde ella es la única que puede salvarlos del ataque sádico que provocó?…¿o algún asomo de culpa en P provocada por el temor a la retaliación por sus deseos destructivos, agresivos a los hermanitos-empleados?.
En la segunda parte hay tres elementos que nos pueden hablar de la escena primaria en la mente de P. Rosita en la cama como una figura combinada con el pene-jabón-espumoso que ella avienta y sale por atrás de la escena, la madre bañándose y P en la cama con R. P metida en la escena primaria, agarrando el jabón–pene y lanzándolo atrás de ella, ¿será la fantasía de un coito con la madre?, ¿un coito atergo?
Klein sostiene que las fantasías de destrucción por inundación, el ataque esfintereano, como apareciera en el sueño, tienen que ver con una reacción sádica y posesiva ante los sentimientos de privación de alimento y van dirigidos hacia la madre[ Klein, M. (1932). “Primeros estadios del Conflicto de Edipo y de la formación del Superyo”. En Psicoanálisis de Niños. Buenos Aires: Piados. 1987.]. La historia de P es de abandono, al cumplir dos meses, su mamá la deja al cuidado de una mujer de 76 años, la tía abuela que cuidó de ella cuando, a su vez, fue abandonada por su madre. Estas fantasías sádicas uretrales tienen que ver, nos dice la autora, con adjudicarle al pene un significado inconsciente de crueldad. Fantasías que más tarde se evidenciarán en el juego.
Me cuenta que a ella no le gusta que su papi llegue antes a casa que mami, eso la preocupa, la pone nerviosa porque él le grita mucho, es muy enojón y prefiere que mami llegue antes que él. Por eso no le gusta que mami se vaya sin ella a la tienda, teme que su padre llegue antes. Al parecer P tiene envidia del pene de papi así como miedo ante este pene cruel, ella intenta destruirlo y por eso tiene ansiedades persecutorias puestas en papi. Los padres de P duermen separados y la madre cuenta que no sabe cómo un día apareció P en su cama y así cambió su cuarto infantil por la cama materna. Esto ha de ser vivido por P como un triunfo maniaco sobre la escena primaria. De manera que ella ha ocupado el lugar del padre en su fantasía y en la realidad porque la madre lo ha permitido. Esto le provoca grandes ansiedades persecutorias a P, por temor a la retaliación por el deseo homicida hacia el padre y el robo de la madre, que se traduce en la realidad como miedo a que le pase algo a su madre y miedo de que su padre le haga algo a ella.
La ansiedad, afirma Klein, puede ser provocada por los impulsos destructivos de P que opera proyectando su temor sobre el objeto externo, sobre el cual se dirigen sus sentimientos sádicos como origen del peligro. El odio es proyectado en diversos objetos, a veces es papi-gritón, otras su hermano-pegalón, otras una empleada de mami “gorda y asquerosa”.
P ha jugado durante sesión en pocas ocasiones, el último juego es el siguiente: toma una tabla de lego y la llena de piezas, mientras dice hay que llenarla toda (como en el sueño, llenarla toda de orines), que no quede ningún espacio libre. Cuando le interpreto que la tabla representa, a mami que hay que llenarla toda (pensando en la hipótesis del ataque posesivo al cuerpo de la madre), ocuparla toda para que no se le acerquen más bebés porque si eso ocurre ella se llena de celos, asentía y contaba como ella no soportaba que mami hablara con alguien. Dice que ella vigila todo, ve todo, hasta cuando mami habla por teléfono ella está allí escondida y nadie la puede ver (un intento de controlar posesivamente a sus objetos). En ese tiempo le interpreto que ella tal vez se pregunta qué hago cuando ella no está aquí, a lo que contesta, no, yo quiero saber si soy la primera o la última paciente….(o la única?). Luego construye una torre y allí coloca un caballo que trae de su casa al que llama Luber, como el caballo de su hermano al cual teme (su hermano es doce años más grande que ella, son los únicos hijos. Hubo dos abortos antes que naciera P). abajo colocaba a otros dos caballos y a tres muñequitos de lego, separados entre sí y viendo hacia lugares distintos, sin contacto”. Luber, afirma P, es un caballo muy fuerte, poderoso, grande, tumba a todas las personas que quieren subirse en él, es más fuerte que los humanos, es el jefe. Los muñequitos son humanos que no pueden hablar ni moverse ni nada, solo trabajar porque si no lo hacen el jefe se enoja y los corre. Ellos trabajan construyendo cosas, subiendo ladrillos y poniéndolos en la plataforma.
Viene a consulta tres veces a la semana, solo en alguna de ellas, generalmente la tercera de la semana abría su caja. Las ultimas semanas fue disminuyendo su discurso, cuando hablaba era para decir cómo iba a vengarse de una empleada de mami que al parecer es su asistente personal, cómo iba a hacerle para ir a su casa de noche y asustarla, se pondría una sábana blanca y con la ayuda de sus amigos irían todos a asustarla. Otras veces, hablaba de vengarse de su hermano porque él le pega y “ella es más chiquita”, entonces iba a esconderle el cambiador de la televisión para que no pudiera jugar nintendo, otras veces esperaba que él perdiera la competencia de caballos, que se cayera del caballo y se rompiera algún hueso terminando en el hospital, otras veces su discurso era sobre cómo iba a vengarse de sus amigos porque nadie quiere jugar con ella, lo que pasa es que ella “saca puros dieses y ellos le tienen envidia”, porque las maestras la prefieren a ella y además ella sabe hacer cosas que ellos no saben. Ella es mejor que ellos.
Durante las ultimas sesiones llega, se sienta y se queda callada los 45 minutos, mantiene contacto visual conmigo, fija e intrusivamente me sostiene la mirada, pareciera que escucha mis interpretaciones, abre los ojos o mueve el ceño. Se aguanta hasta los bostezos, como los adultos para parecer corteses. Al parecer está actuando el juego de Luber, en donde ella, como los humanos no puede moverse ni hablar porque el jefe se enoja. Tal vez ella es Luber que con el silencio controla el espacio. Este objeto peligroso, cruel y omnipotente que puede matarla si habla o se mueve es ella misma cuando habla, cuando experimenta un triunfo maníaco en donde en la fantasía logra vengarse de todos, acabar con todos, aplastarlos y controlarlos con su fuerza y su poder. O en el silencio, me vuelvo yo humana y ella intenta controlar mis intervenciones e interpretaciones. Yo le digo que ella puede sentir que algo grave puede pasar si se mueve y que tiene miedo de hacerlo, también le digo que tal vez algunas cosas que le digo pueden no gustarle y pensar que yo soy Luber y que ella teme que me enoje si habla. Intento nombrar sus ansiedades persecutorias. Klein afirma, que al interpretarlas ayudamos a calmar el dolor mental que provocan. También le digo que ella, como Luber, es el jefe que tiene el control en el silencio. Le interpreto sus celos, su enojo de que mamá llegue siempre a sesión con amigas y la deje conmigo mientras ella se va a platicar, del enojo que le provoca la exclusión. Antes cuando hacía estas interpretaciones me decía sí o no, según el caso y me corregía. Ahora está callada todo el tiempo, sin moverse. Al intentar imitar su postura pensé el esfuerzo tan grande que ella tiene que hacer para no moverse. Generalmente, mi contratransferencia es de angustia y tristeza, y a veces me vienen a la mente pensamientos persecutorios y obsesivos. Entonces le digo que cuando uno está así callado sin moverse, se pueden meter ideas en la mente que se repiten y se repiten y nos hacen sentir dolor en la panza o en alguna parte del cuerpo.
Es cierto que MK no tomaba en cuenta la contratransferencia, ahora es lo único que tengo como herramienta de comprensión del material, si bien es cierto que en la clínica uno va a ciegas, el silencio de P lo hace más evidente.
Klein sostiene que en la posición Esquizoparanoide, donde se encuentra P, es característico los mecanismos de escisión para poder tolerar el dolor mental que le provoca la exclusión, en la cual ella es perseguidora o se siente perseguida. La intrusión que siento en su mirada permite comprender el grado de ansiedad persecutoria que ella siente de sus objetos. El silencio de P puede ser visto desde muchos puntos de vista, tal vez ella me haya sentido como perseguidora, tal vez le asusta hablar sobre sus pensamientos destructivos por miedo a la retaliación, puede ser que en su fantasía maníaca piense que al no hablar de ellos los controla.
P en este primer tiempo de análisis nos ha permitido entrar al mundo de sus objetos internos, el interjuego es variado, Luber es un objeto omnisciente, terrorífico, persecutorio que “separa” a los humanos ¿como un modo de defensa frente a los celos que siente de que los humanos se junten? (P no soporta que mami hable ni esté con nadie más que con ella) ¿para atacar el vínculo analista-paciente, separándonos e irrumpiendo en la comunicación, nos paraliza? ¿para evitar quererme, protegiéndome así de su destrucción?. ¿Esta parálisis fóbica, aterradora frente al control posesivo de Luber es lo único que queda ante las fuertes ansiedades persecutorias que se viven en el interior de P?.
Mientras que este personaje cruel, celoso, omnipotente, controlador y posesivo es lo que se requiere para que los humanos podamos paralizarnos, irrumpe en el espacio analítico para romper todo vínculo, para cortar toda comunicación. Mientras que a otro nivel, comunica un estado de profundo dolor mental en P, cuando estamos frente a frente veo su mirada triste y su cansancio, debe ser agotador tener que estar aplacando de cuando en cuando a este tirano controlador.
Como todo material clínico nos puede llevar a la formulación de varias hipótesis, siguiendo a MK, los objetos dentro de la mente de P están escindidos, o son completamente buenos como mami o terriblemente malos, gritones y crueles como papi. Todo lo bueno lo tiene mamá y lo malo lo va proyectando en diversos objetos con los que se identifica y luego se convierten en persecutorios: papi, la asistente de mami, su hermano, los niños de la escuela, las amigas de mami, la analista…..etcétera.
Cuando se inició el tratamiento P tenía una transferencia positiva, la analista era vivida como un objeto bueno como mami que la iba a curar, pero ahora con las interpretaciones me ha de sentir como un objeto persecutorio, como a Luber, que puede hacerle daño porque lo que le digo es doloroso.
Frente al impacto de la exclusión, P, intenta separar a sus padres, ella ocupa el lugar del padre en la cama de mami, sufre cuando papi llega antes que mami porque la que dejan fuera es a mami y ella no quiere hacer pareja con papi, pues su escena primaria está perturbada. P ha idealizado a mami, ella tiene todo, es buena es perfecta (es una mujer obesa, llena de miedos que necesita acompañante contrafóbico para salir de casa), cuando habla de mami dice que no está ni gorda ni flaca, está perfecta.
Liberman (1981)[ Liberman et al (1981) Semiótica y psicoanálisis de niños. Buenos Aires: Amorrortu editores.] sostiene que en niños paranoicos, los personajes son extremadamente crueles y sus roles se definen según la formula rígida de perseguidor-perseguido. Al principio, yo estaba idealizada por P, iba a curarla, a quitarle la angustia, y la persecución estaba proyectada fuera de la sesión en los acompañantes de mami al consultorio. Ahora, la persecución está dentro de la sesión, si nos movemos o hablamos puede llegar Luber y matarnos. Como dice Klein, las ansiedades de la Posición Esquizoparanoide son intensas y absolutas, hay una amenaza constante vivida en P.
Es interesante observar como P llega puntual a la cita, entra directa y resuelta a sentarse alrededor de la mesa, si no la sigo voltea a buscarme, esperando que yo tome mi lugar frente a ella. Entonces da inicio el ritual de la intrusión, donde es la mirada y la parálisis las que llenan el espacio analítico……
