Es frecuente asistir a terapia por primera vez y después de descargar casi todo pensamiento que ocupa nuestra mente (lo más rápido posible temiendo que el tiempo se vaya a acabar) preguntar ansiosamente: y ¿cómo me ve doctor? ¿Estoy muy mal? Sabemos que no hay respuesta a esa pregunta incluso antes de plantearla, pero igual necesitamos hacerla para escuchar: no se preocupe, el pronóstico es bueno o usted está bien.. aunque podría estar mejor. Sin embargo, muy dentro de la mente de aquel que acude a pedir ayuda psicológica está el dolor provocado por una crisis, está el deseo de vivir mejor, está la promesa de acabar con la confusión.
Pero cuando se trata de enfrentarse con el problema de elegir una carrera, una de las crisis vitales más fuertes, son pocos los que buscan ayuda profesional. Antes de ello, prefieren buscar por Internet o por algún otro medio que alguna persona les aplique una batería de pruebas psicológicas que les resuelvan el problema indicándoles claramente qué estudiar. Las pruebas y el experto se convierten en el mejor adivino, el adolescente les confiere ese poder absoluto, están en sus manos. Así, quienes estaban frente a la difícil tarea de elegir, descansan al hablar por teléfono y pedir que le sea aplicada una serie de pruebas. Al fin alguien les va a aplicar un instrumento capaz de decidir su futuro. No más pensar, no más meterse a buscar las carreras, universidades, planes de estudio, no más folletitos que tomar en las ferias, no más indecisión. Ilusión que se rompe casi inmediatamente después de ver los resultados. Casi como cuando uno va a que le lean las cartas escucha los resultados de las pruebas, parece divertido, salen cosas ciertas, uno se pregunta si en realidad están hablando de uno….pero la duda de qué carrera elegir queda tan incierta como la de si voy a encontrar al hombre de mis sueños o si voy a recibir un coche nuevo este año. No por esto quiero que piensen que estoy desacreditando las pruebas psicológicas, para nada, yo misma las conozco y las aplico, la protesta que realizo es hacia la mistificación de los resultados y a que sean aplicadas indiscriminadamente. No todas las personas que no saben que carrera elegir son candidatos de aplicación de pruebas. Cuando una persona se encuentra muy confundida frente a la difícil tarea de elegir, las pruebas psicológicas ayudan muy poco. Por lo general, las pruebas sirven como complemento a una tarea más amplia que junto con la entrevista se propone a ir ayudando a las personas a elegir una ocupación futura.
Hace tiempo llegó a consultarme un joven, su motivo parecía inocuo, estaba entre dos opciones de carrera bastante parecidas entre sí, ninguna prueba podía hacer una distinción tan fina entre estudiar Mercadotecnia y Administración, no hay intereses claros y fijos para ninguna de estas opciones ocupacionales, ambas carreras requieren casi los mismos intereses y aptitudes. Reflexionando un poco verán que estudiar cualquiera de ellas no hace diferencia en el futuro, incluso una carrera puede hacer la tarea de la otra, hay administradores haciendo merca y mercadólogos en áreas administrativas. Porque no hay una vocación para una sola carrera, nadie nace para ser administrador o filósofo, médico o teólogo, hay una vocación para un área determinada y ese llamado interno se puede satisfacer de muchas maneras. Así, si la vocación de este chico era ser empresario, crear nuevos proyectos, actividad que le gusta y a la cual ya se dedica, misma que puede realizar con cualquiera de sus dos opciones. Pero su problema no es cómo se ve en el futuro, él puede verse perfectamente bien, su problema es su miedo a equivocarse, ese es un terror que lo acosa todo el tiempo y lo llena de dudas. Por eso no puede elegir novia, carro o carrera, cualquiera de ellas lo somete a una difícil confrontación. Así, para este joven, lo que parecía ser un problema de decisión de carrera resultó ser un problema más profundo que de no resolverse en este momento le traerá más problemas. Elegir una carrera es siempre un problema, no siempre tormentoso, pero sí un problema que tiene que ser resuelto, en algunas ocasiones con ayuda de un profesional. Buena Suerte!
